sábado, 16 de febrero de 2013

Onicocriptosis bilateral. Dermatitis. Pelo clavado.

Tengo un trancazo tremendo, espero se me pase pronto pues es incómodo trabajar en estas condiciones. El mes sigue y estos dos últimos días ha bajado algo el volumen de pacientes, pero lo bueno es que no faltan las cirugías y los casos atípicos diferentes a las rutinarias quiropodias, las cuales siempre son bienvenidas. En estos días hemos operado varias uñas incarnadas, en esta ocasión pongo el caso de una onicocriptosis de ambos canales realizada con la téncica fenol alcohol.
En esta primera foto liberando el canal peroneal.
Despegando el trozo de uña que voy a extirpar.
Corte hasta por debajo de eponiquio, llegando a matriz ungueal, lo que hará que todo el trozo de uña que queremos extirpar salga limpiamente.
Trozo de uña extirpada.
Trozo de matriz ungueal.
En el lado tibial realizamos los mismos gestos. Liberamos la uña de la zona del paroniquio, posteriormente despegamos el trozo de uña que queremos extirpar, del lecho ungueal.
Cortamos el tozo de uña a extirpar como creamos conveniente en cada momento, cizalla o alicate inglés para fenol, escoplo cortante, bisturí, etc. Ponemos un dedo encima del resto de la lámina ungueal para que esta no se despegue del lecho en caso de actuar pequeña palanca, algo que no debe ocurrir.
En esta ocasión retiro con el bisturí tejido fibroso que había en la zona, muy endurecido, con helomas periungueales que no salían con la cucharilla.
Aquí vemos la gran fibrosis que tenía, la cual extirpamos.
Por último, fenolizamos ambos canales.
Así quedan los canales fenolizados, totalmente blanquecinos por la quemadura química.
Uniendo los bordes, vemos como va a quedar la zona cuando esté totalmente cicatrizada. La uña queda normal, perfecta, como si no hubiese sido operada.
Para finalizar, un poco de sulfadiazina argéntica y vendaje.
Otro problema dermatológico, los cuales, en la mayoría de las ocasiones nos traen locos, tanto a los podólogos, como a los dermatólogos. Este paciente llevaba yendo al dermatólogo durante dos meses, cambió de dermatólogo y durante otro mes mas ha sido tratado si éxito de esta patología que podéis ver en la foto. Primeramente el médico de familia, su médico de cabecera, le diagnosticó de hongos, tinea pedis, algo que ha sido descartado por los otros dos dermatólogos, los cuales le han realizado cultivos, siendo estos negativos, según aporta la paciente.
El primer dermatólogo que la trató le diagnosticó una posible dishidrosis, algo que yo no descarto de antemano por los síntomas y evolución del proceso, pero que tiene algunas características especiales en este caso. Fue tratada sin éxito de la dishidrosis.
El segundo dermatólogo y último que la trató, antes de llegar a nuestra clínica, le diagnosticó de dermatitis de contacto, pero ¿solo en esa zona tan circunscrita y en solo ese pie?, no creo que sea una dermatitis de contacto. Yo sí me inclino por que sea un eccema dishidrótico que se haya complicado con infección bacteriana pues en la zona se encuentran pústulas, vesículas con contenido purulento.
Vemos las pústulas con el contenido purulento, Tomamos muestras y mandamos a bacteriología a ver que nos dicen, así mismo, mandamos realizar cultivo para descartar dermatomicosis.
Este último caso que pongo, es curioso, pero no por ello poco frecuente pues nos encontramos muchos casos similares a lo largo del año, sobre todo en peluqueras y peluqueros. Es el caso de una chica a la cual le dolía el primer dedo del pie izquierdo y al pisar en determinada posición dice que era como si se le clavase algo. Fue al médico y le mandó anlagésicos, volvió a ir por que no se le pasaba el dolor y le mandó hacer una radiografía donde no se veía nada. Por fin  decidió ir al podólogo y vino a nuestra clínica, donde el asunto estaba claro, tenía un cuerpo extraño en el pulpejo del dedo. A simple vista se veía un pequeño puntito negro que al tocarlo, producía el dolor descrito por la paciente.
A penas se veía nada pero la experiencia y la intuición hacen que a veces uno acierte sin saber que hay dentro. Después de varias preguntas ella no recordaba haberse clavado nada, ni haber caminado descalza, ni cristales rotos, y para pista definitiva, pues era peluquera de animales en una clínica veterinaria. Sin abrir la zona le comenté que podría ser un pelo clavado y.............
...............efectívamente, al abrir, me encontré con que se veía un pequeño filamento piloso, grueso y negro. Tiré de él y salió el susodicho pelo. Asunto resuelto, sin analgésicos, sin radiografías, sin mas cosas que la simple observación, algo que no hicieron en su centro de salud. Cualquier podólogo al que hubiese acudido le hubiese resulto en un instante su problema, pero por una simple dejadez médica, la chica ha estado mas de un mes con el dolor.

No hay comentarios: