domingo, 15 de julio de 2012

Me enamoré de LA MARÍA. Úlcera por fricción. Dedomsupraductus con clinodactilia. Soportes plantares. Revisiones post operatorias. Angiomas, fascitis, etc.

Hoy ha sido un día un tanto
raro, muchos pacientes pero casi todos para quiropodías aunque hemos tenido casos curiosos e interesantes, como este primero que pongo que es el de una mujer diabética que presenta una úlcera en la parte distal del dorso del primer dedo a consecuencia del roce que le había producido una sandalia.

Hemos tenido varias revisiones postoperatorias. A esta paciente la operé de dedos en ráfaga y supraductus hace seis meses, es la revisión que hago al medio año de operar a los pacientes. Estas dos primeras fotos son preoperatorias y la paciente también es diabética.

Siempre se protege los primeros dedos de ambos pies yo creo que mas que nada por manía pues nunca le he visto nada en ellos, pero ella dice que si no se los tapa le duelen.

Esta es la foto postoperatoria, a los seis meses de la operación. Se encuentra bien y está contenta. Yo con el resultado estoy conforme en cierto modo, pero el tercer dedo me quedó un poco caído y mas largo que el resto, aunque la paciente esté satisfecha con el resultado.

Otra paciente vino con una fascitis plantar, es una chica atleta a la cual le han realizado estos soportes plantares que dice le producen mas dolor. Lleva con la fascitis mas de 8 meses y le habían hecho tres pares de plantillas, pero  ninguna le ha solucionado el problema. Los pares de plantillas se los habían realizado dos de ellos, compañeros y compañeras podólogos, el otro par en una ortopedia y en este caso le fastidiaron mas. Le propuse realizarle unas infiltraciones pero le daba un poco de miedo.

Finalmente decidió que le reformara las plantilla que traía y que le diera unas sesiones de electroterapia a ver que tal le iba.

Otra paciente a la cual operé antes de irme a Colombia vino a revisión. La operé de Hallux Valgus y del segundo dedo en garra. Todo va bien, no tiene dolores pero el pie está aún un poco inflamado.

Un paciente vino con grandes angiomas en el pie derecho, a nivel de la parte externa, desde medio pie a antepie, afectando del segundo a quinto dedos.

Otro angioma le afectaba al talón en toda su extensión tanto en su parte plantar como por su parte posterior, ascendiendo por tendón de Aquiles.

Otro paciente de nuevo con una fascitis plantar, patología que no falta en nuestra clínica ningún día. Todos los días se presenta algún paciente con fascitis, la mayoría de ellas de larga evolución (fasciosis), fascitis y fasciosis recalcitrantes ya tratadas con anterioridad por otros profesionales o por otros compañeros y que vienen como último recurso.

En este caso era una fascitis aguda, con tan solo cinco días de evolución pero que comentaba el paciente no le dejaba caminar. Decía que al levantarse era imposible dar un paso y el dolor era muy intenso, mejorando posteriormente pero que persistía durante todo el día, empeorando después de los periodos de reposo. Me decidí por ponerle una infiltración con un cóctel homeopático, corticoide y anestésico que me está funcionando muy bien.
Durante mi estancia en Colombia, me enamoré de La María, en concreto en Palmira. La María es una historia de amor que se fraguó en esta hacienda, en la Hacienda El Paraíso donde me llevó la Doctora María Neira con su marido. Esta hacienda fue de unos españoles y fue comprada por el poeta Jorge Isaacs, padre de Efraín, el cual se enamoró de su prima María es esta se enamoró de él.

Es una historia real, romántica y dramática, como muchas en la vida, pero no por ello conmovedora. La curiosidad me llevó a indagar en esta historia, de la cual el poeta Jorge Isaacs, padre de Efraín, escribió una novela cuando María murió.

El poesta Jorge Isaac procedía de una rica familia de hacendados. Su madre era una española hija de Carlos Ferrer, un alto oficial de la marina española. Los padres tenían fincas que acaparaban 12.500 hectáreas. Jorge Isaacs estudió en Cali, Popayán y Bogotá.

Como herencia le tocaron tres haciendas, La Manuelita, La Rita (de las cuales tuvo que desprenderse y venderlas por apuros económicos) y la Hacienda Paraíso, donde vivía con su mujer y su hijo y donde se desarrolló esta historia de amor que a mi me cautivó y me hizo enamorar de este idílico lugar.




María, personaje protagonista de la novela.
En las siguientes fotos, dependencias de la Hacienda el Paraíso, en el municipio de El Cerrito, Palmira, desde donde se ven las montañas donde está la Hacienda de Fuentelapeña, una de las mejores ganaderías de toros bravos de Colombia, pero zona roja.



Con la doctora de Palmira, Maria Neira, mi anfitriona, la cual, junto con su marido me llevaron a la Hacienda El Paraíso.


Entre la doctora María Neira y su marido en el complejo de esparcimiento de los médicos.

Un lugar de descanso donde tomé la mejor lulada que he probado en Colombia.

Con el marido de la doctora María Neira, una persona culta y amable la cual va a venir a Salamanca.
He tenido problemas con esta entrada, no sé que ha ocurrido. Publicada el viernes día 13 no salía publicada y aunque aparecía en en el blog, no se podía leer. Creo que ya se ha subsanado el problema y ya se puede acceder a ella.

2 comentarios:

Sandra Montes dijo...

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